Pasar al contenido principal

El programa SEAL (Social and Emotional Aspects of Learning)

Llevo veintitrés años como profesora, muchas vivencias, formación continua, aprendizajes y anécnotas. Esta web pretende dar a conocer todo lo aprendido durante estos años de docencia y los venideros. Quizá algo podáis aprovechar y eso para mí ya será un gran logro.

 

Hace unos años descubrí, mirando por internet, el programa SEAL y decidí leer sobre él. Cuánto más leía, más me gustaba. Así que decidí aplicar parte de este programa en mi aula. Los resultados enseguida se notaron. 

El programa SEAL pretende trabajar CINCO habilidades: Autoconciencia, regulación emocional, motivación, empatía y habilidades sociales. En términos actuales, cinco competencias distribuidas en dos áreas:

- El área intrapersonal y el área interpersonal. La primera incluye las tres primeras habilidades o competencias, la segunda; las otras dos. 

El desarrollo de estas competencias contribuye muy positivamente a la resolución de problemas afectivo-emocionales en cualquier ámbito, sea familiar, académico, laboral, etc., a crear hábitos para una vida sana y a formar ciudadanos responsables y comprometidos con ellos mismos y con su entorno. Todo ello a partir de un enfoque de integración curricular.  Para ello se utilizarán y se ofrecerán distintos recursos para promover y facilitar el aprendizaje cooperativo y el desarrollo profesional del claustro escolar. Por lo tanto, implicar en el proyecto a toda la comunidad educativa es indispensable para el éxito mediante el siguiente orden:

A nivel particular, tres factores determinan al profesor las buenas prácticas en el aula:

a) Llevar a cabo un clima emocional positivo mediante la Concienciación de la realidad en el alumno: acción- reacción (consecuencias). Un profesor nunca debe alzar la voz. La pérdida de control del profesor incita al afianzamiento del alumno en su postura de rebeldía.

b) Conseguir el apoyo de la dirección y de las familias, si eres tutor mediante la coherencia de argumentos que respondan siempre al bien del alumno.

c) El alumno debe sentirse querido por el profesor en todo momento. El NO es una herramienta de potenciar al alumno, no de castigo. El profesor no debe sentirse ofendido por éste porque ambos no están en una posición de igualdad.

Ante cualquier desencuentro con el profesor, el alumno deberá rellenar correctamente y sin prisa el Formulario de Concienciación (Ver anexo).

El Objetivo final de este proyecto es el desarrollo y maduración de una inteligencia emocional que permita al alumnado reconocer y gestionar las emociones, incrementar en alto grado la empatía por los demás trabajando la comprensión y el interés por su entorno, expresar con respeto y calidez sus sentimientos y pensamientos adentrándolos en el mundo de la Asertividad y no del Despotismo.

Este programa no es la solución definitiva de los errores de nuestro sistema educativo, pero sí contribuye en gran medida a subsanar desde los cimientos bastantes de estos. Con una debida formación del profesorado y varias reuniones informativas con los padres, el alumno consigue a largo plazo, aumentar su autoconciencia, su auto comprensión, su autoestima, su capacidad de regulación del control y relajación, su capacidad de concentración, de atención, una abertura hacia una buena comunicación entre profesores, familias y alumnos, un descenso de estrés y una mejora considerable en su formación académica.

Un alumno con unas buenas competencias emocionales adquiridas le será más fácil rechazar cualquier tipo de adicción, violencia (bullying, racismo, xenofobia, delincuencia, etc.), suicidio, impulsividad, trastornos relacionados con la falta de autoestima y fracaso. Reducirá también en edad adulta la caída en una depresión o de grandes niveles de estrés.

Por todo ello, insisto, es fundamental una buena formación emocional en el profesorado y despertar un interés en las familias para su realización. Se necesitan buenos profesionales entrenados en el campo de las emociones, no sólo en el campo académico. Tenemos que tomar conciencia que los tiempos cambian y no podemos anclarnos ni en las herramientas y estrategias educativas del pasado ni en la permisividad ni cultura actual del “Todo vale”.

 

 

 

 

 

 

Educar las emociones

Un Decir y Hacer es la clave del éxito, además de un indicador de que estamos haciendo bien la faena.

 

El ofrecer al alumnado una serie de herramientas afectivo-emocionales lo estamos invitando a adquirir una mayor flexibilidad en sus conductas receptivas y transmisoras.  Eso lleva principalmente a una salud emocional que les permite gestionar su ira, fracaso, ansiedad, desacuerdo, tristeza, estrés, drogas, etc.

Saber gestionar las emociones crea razonamiento, motivación, curiosidad e interés por las personas, estudios, cosas. En definitiva, por todo su entorno.

No se puede prestar atención si no hay curiosidad, y no hay curiosidad si no hay motivación. Cuando la motivación despierta la curiosidad en el alumno y éste presta atención, es cuando podemos enseñarles de una forma relajada, activa y eficiente, puesto que ya tienen la memoria activada para aprehender.

 

 

El juego y la competición regulada es la mejor herramienta para activar estos mecanismos y hacerles sentir placer y recompensa. La competición los anima a poner todo su talento en el campo de juego y a superarse. Se ha comprobado, mediante distintos estudios, que la competición es positiva para el alumno tanto en el campo social, afectivo- emocional y académico; porque aumenta su autoestima y su percepción de autoeficacia. La regulación consiste en establecer patrones de orden y respeto entre los compañeros en todo momento. Así es como vamos asentando un sano equilibrio entre represión e incontinencia. Conseguir una “autonomía emocional” significa haber aprendido a diferenciar entre pensamiento, emoción y acción (causa- consecuencia).  Por esta autonomía debemos apostar en nuestras aulas si queremos verdaderos cambios en el sistema, pero para eso, esta autonomía es la que deberíamos adquirir nosotros, los profesionales.

Las distintas dinámicas que se desarrollan en el aula es el vehículo transmisor principal entre el alumno y el profesor. El profesor con su forma de actuar ante las distintas situaciones que pueden darse en un aula es el que puede potenciar o mermar el clima de respeto, seguridad y confianza mediante la comunicación verbal y no verbal, como el tono de voz empleado, la gesticulación, la proximidad o lejanía mediante el registro lingüístico usado o el contacto físico. El rol del profesor es el instrumento vehicular para que el adolescente pueda desarrollar y poner en práctica su inteligencia emocional. Por lo tanto, el profesor tiene que implicarse al compromiso de que él también debe formarse para poder cooperar a convertir al adolescente en un adulto y no en un adolescente con el síndrome de triunfador.

Es importante que el profesor también exprese y manifieste cómo se siente ante determinadas situaciones tanto positivas como negativas. Si el adulto expresa, el adolescente también acabará por expresar.

Amor, escucha activa en la situación y el momento adecuado, humor y límites son los pilares de una formación académica-educativa de éxito.

En Oceanía los padres tienen deberes de inteligencia emocional en casa. En América la inclusión de las familias en el programa SEAL pertenece al currículo ordinario del Centro y en Bélgica, lo trabajado con las familias en casa, luego en hora de tutoría se analiza en clase. Por todo ello, resulta también esencial la implicación de las familias para cumplir el objetivo de convertir el centro en un lugar de desarrollo y aprendizaje de inteligencia emocional.  Importante también son las relaciones de respeto y cercanía que puedan establecer los profesores con el resto de los miembros de la comunidad educativa (servicio de limpieza, conserjería, administración, dirección, familias, etc.)

Las prácticas educativas contemplativas también son un buen recurso cuando la clase está demasiado agitada. Esto es, permitir hacer silencio en uno mismo por orden del profesor. No se puede dar clase si el alumnado no está nada receptivo.

En ocasiones, algún profesor me ha comentado que hacer silencio en uno mismo en las horas del patio es insano para el alumno y el profesor siguiente, ya que estos se convierten en bombas de relojería. El alumno puede serenarse más en un entorno de silencio comiendo su bocadillo tranquilamente, que corriendo por el patio. A veces, dejarlos a su libre albedrío durante veinte o treinta minutos que dura el patio los excita más que dejarlos sentados en una silla hablando con ellos o haciendo silencio, puesto que a esas edades el tiempo del descanso no es suficiente para que el adolescente se canse lo más mínimo o queme toda la adrenalina o energía negativa que lleva encima. Lo que el alumno necesita es desconectar y relajarse sea por la vía que sea. Cuanto más aprenda el joven a relajarse y a controlarse, más receptivo y atento estará por su entorno.

En algunas aulas de Estados Unidos, los profesores dedican un tiempo en los descansos a la práctica contemplativa para reemprender las clases dando lo mejor de ellos. Por lo tanto, antes de enseñar a los jóvenes a calmarse y a gestionar sus emociones, no sería mejor aprender nosotros. Es una tarea ardua pero muy satisfactoria y beneficiosa para nuestra salud mental y física.

Algunas ideas para hallar esos minutos de silencio interior serían:

  1. Empezar la clase con uno o dos minutos de silencio y acabarla de la misma manera.

  2. Crear un espacio de relajación. Por ejemplo: Un aula de guardia con música clásica y que hagan silencio interno.

En ocasiones, también me dicen que el alumno tiene que estar ocupado y que se le deben poner faenas. Creo que la mayor faena que puede hacer es estar en silencio y aprender de su estado de quietud.

Invitar a un alumno a salir fuera unos minutos si se le ve inquieto, no es castigarlo, es ayudarlo a gestionarse.

Por ejemplo: dar un paseo por el patio contemplando su alrededor.

  1. Invitarlo a hacer unas cuantas respiraciones profundas, despacio, sintiendo cómo inspira y expira.

El adolescente no sabe estar ni quieto ni en silencio porque los adultos no se lo permitimos ni se lo facilitamos.

Por último, hablar de la imperante necesidad de que tanto el alumno como el profesional y las familias empaticen unos con otros. No es nada fácil ponerse en la piel y situación de los otros. Constantemente la labor de un profesor vocacional no es valorada ni por la familia ni por el alumnado ni por la misma dirección, tampoco lo es el trabajo que algunos padres hacen con sus hijos, ni los esfuerzos de algunos alumnos por mejorar aunque se vea poco puertas afuera.

Sin empatía este proyecto no podría llevarse a cabo. La empatía despierta el altruismo, la compasión y la solidaridad; factores imprescindibles para que nuestros jóvenes puedan llegar a ser adultos de bien y salir o no entrar en aquellos círculos de relaciones tóxicas (amigos, familia, parejas, jefes, compañeros de estudios o de trabajo, etc.).

Es verdad, que coordinar tantos factores no resulta nada fácil, pero a pequeña escala, sólo que algunos docentes que me leáis y lo practiquéis por vuestra cuenta en clase, veréis los resultados. No obstante, hay una urgencia cada vez mayor en crear y maximizar un clima de inteligencia emocional y consciencia en todos los centros educativos, ya que la ratio en las aulas está creciendo considerablemente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo

 

Ficha de Concienciación

 

Esta ficha pretende que el alumno tome conciencia de su actuación, sólo tomando conciencia puede empezar a mejorar. La ficha responde a la necesidad de armonía para aprender bien y contribuye al estado de relajación que deben adquirir alumno y professor en el aula.

Cuando el alumno impide el buen funcionamiento de dinámica en el aula, es cuando el professor debe invitarlo a salir y a responder el cuestionario si quiere volver a ser aceptado en el espacio de trabajo que él mismo ha rechazado.

 

Responde a estas preguntas mediante los siguientes pasos:

 

 

Mírate en un espejo antes y después de rellenar el cuestionario y responde:

¿Las facciones de tu cara eran distintas? ______

El profesor debería acompañarlo antes y después a mirarse en un espejo, o el profesor de guardia.

 

  1. ¿Qué ha sucedido? Explica lo sucedido con el máximo detalle.

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿Qué te ha llevado a actuar así?

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿Cómo te has sentido en el momento de tu actuación? Expresa con detalle cada una de las emociones y pensamientos que has vivido en esa situación.

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿Cómo te sientes ahora? Escribe con rigor cada una de las emociones y pensamientos que experimentas ahora.

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿Estas emociones presentes te están ayudando o perjudicando? ¿Por qué?

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿Cómo podría evitar esta situación igual o parecida para otra vez?

________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿Qué hubieras ganado si no hubieras actuado así? Enumera dos emociones y dos pensamientos que podrías haber experimentado.

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿Qué acción podría haber sido sustituida por la que has hecho?

________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿A quién o a quiénes deberías disculparte?

________________________________________________________________________________________________________________________________

  1. ¿Qué emociones y pensamientos has sentido ante la disculpa?

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________